No sabemos jugar en el ser.
Según los viejos textos,
quien aprende a jugar en el ser
no habla ya de nada más:
sólo juega en silencio.
...
Pero a veces el silencio cambia el juego
y forma una palabra en el abismo.
Entonces la palabra se vuelve
otro juego en el ser.
(Roberto Juarroz. Poesía Vertical II)